Cómo pedir un aumento de sueldo (o un ascenso) y no salir con un quizás
Qué preparar, cuándo pedirlo, qué cifra decir y cómo responder a las cuatro respuestas típicas, incluida la que suena a sí y no compromete a nada.
· 6 min de lectura · Equipo de Valor
La conversación de sueldo casi nunca se pierde en el argumento. Se pierde en los primeros quince segundos, y siempre de la misma forma: pidiendo perdón por estar pidiendo.
«Perdona que saque esto ahora, seguro que no es el mejor momento, y entiendo perfectamente si no se puede, pero quería preguntar si en algún momento habría alguna posibilidad de revisar mi salario.»
Antes de llegar al primer dato, esa frase ya ha comunicado tres cosas: que no crees tener derecho a pedirlo, que aceptas un no por adelantado y que no vas a insistir. Todo lo que venga después se lee a través de eso.
Lo que hay que preparar, que son tres cosas
No hace falta un expediente. Hacen falta tres datos, y cada uno responde a una objeción distinta.
1. Lo que haces ahora y no hacías antes
No lo que has hecho bien: lo que haces ahora y no estaba en el puesto cuando se fijó tu sueldo. Es la diferencia entre «he trabajado mucho» y «llevo la cuenta de Nexo desde marzo, que era la parte de Miguel».
La antigüedad no sirve como argumento. Le pasa a todo el mundo por igual y no distingue a nadie. El esfuerzo tampoco: es una entrada, no un resultado, y siempre hay alguien que se esforzó más.
2. Un resultado que puedas atribuir
Uno, el más claro, con un número si lo tienes. Tres ejemplos medianos convencen menos que uno grande, porque acumular sugiere que ninguno se sostiene solo.
Y tiene que ser atribuible: algo donde tu papel sea evidente para quien escucha. Si hay que explicar durante dos minutos por qué ese resultado es tuyo, elige otro.
3. Un rango de mercado real
Para tu puesto, tu ciudad y tu sector. No una media nacional de un titular. Sirven las ofertas publicadas de puestos equivalentes, lo que se paga en tu red de contactos, un informe salarial reciente.
Esto no es para amenazar. Es para que la conversación deje de ser sobre si te lo mereces, que es una discusión sin final, y pase a ser sobre si tu sueldo está alineado con lo que cuesta tu puesto, que es una comprobación.
El momento importa más que el discurso
Casi todo el mundo pide el aumento en la reunión de evaluación de desempeño. Es el peor momento posible, y no por lo que parece.
Cuando llega la evaluación, el presupuesto del área ya está repartido. Tu jefe puede estar completamente de acuerdo contigo y no tener nada que asignar. La respuesta va a ser «lo veremos en el siguiente ciclo» y no será una excusa.
La pregunta que hay que hacer, y que casi nadie hace, es cuándo se decide la compensación en la empresa. Con esa fecha, el momento de tener la conversación es uno o dos meses antes, cuando tu jefe todavía está construyendo la propuesta y tu caso puede entrar dentro.
El guion
Corto, con la cifra dentro, y sin disculpa de apertura.
Eso son veinte segundos. La tentación de seguir hablando después del número es enorme, y es donde se pierde la mayoría de estas conversaciones: cada frase adicional suena a justificación y cada justificación abre una objeción nueva.
Vago
Llevo tres años aquí, siempre he cumplido y creo que me he ganado que se revise mi situación. Sé que el año ha sido complicado para todos.
Concreto
Desde marzo llevo la cuenta de Nexo, que era la parte de Miguel. El rango de mercado para esto está entre 52 y 58, yo estoy en 47, y quiero llegar a 55.
Las cuatro respuestas y qué hacer con cada una
«No hay presupuesto»
Casi siempre es verdad. Discutirlo no lleva a ningún sitio. Lo que sí funciona es convertirlo en calendario.
«Entiendo. ¿Cuándo se decide el presupuesto del año que viene? Quiero que esto entre ahí. Y dime qué tendría que ser cierto en marzo para que la respuesta sea sí.»
«Vamos a verlo»
Esta es la más peligrosa porque suena a sí y no compromete a nada. Sales aliviado y en cuatro meses no ha pasado nada, y volver a sacarlo se siente como insistir.
«Perfecto. ¿Lo hablamos otra vez el 15 de noviembre? Te mando ahora la invitación.» Poner la fecha en el calendario delante de la otra persona convierte una intención en un compromiso, y hacerlo en ese momento no resulta agresivo.
«Todavía no estás en ese nivel»
Es la mejor respuesta de las cuatro, aunque sea un no, porque es la única que trae información. La única pregunta que hay que hacer es qué falta exactamente, y hay que insistir hasta que la respuesta sea concreta.
«¿Qué tendría que estar haciendo para estar en ese nivel? Dame dos cosas, y si las hago en seis meses, ¿la respuesta cambia?»
Si no consigues una respuesta concreta después de preguntar dos veces, esa vaguedad también es un dato, y bastante claro.
«¿Y si te damos otra cosa?»
Formación, días libres, un título nuevo, teletrabajo. Algunas de esas cosas valen de verdad y otras son un sustituto barato. La pregunta para decidir es sencilla: ¿esto sube tu valor de mercado o solo mejora tu semana?
Un título que refleja lo que ya haces vale, porque viaja contigo. Una formación cara y reconocida, también. Dos días de vacaciones adicionales no son un aumento.
Si la respuesta es que el presupuesto está cerrado y la alternativa que ofrecen es más trabajo, esa es otra conversación distinta: aprender a decir que no.
Ascenso y aumento no son la misma conversación
Se mezclan constantemente y conviene separarlas, porque se piden en momentos distintos y con argumentos distintos.
Un aumento corrige el precio de lo que ya haces. Un ascenso cambia lo que haces, y ahí el argumento no es lo que hiciste, es la evidencia de que ya estás haciendo el trabajo del siguiente nivel.
Por eso la petición de ascenso se prepara con meses de antelación y de una forma muy concreta: consiguiendo que te dejen hacer una parte del puesto siguiente antes de pedirlo. Quien pide un ascenso prometiendo que podrá, pide un acto de fe. Quien lo pide después de haber llevado dos proyectos del nivel superior, pide que se reconozca algo que ya está pasando.
Esto no funciona si el presupuesto del año ya está repartido. En la mayoría de las empresas la bolsa de subidas se cierra meses antes de la revisión, así que una buena conversación en noviembre mueve un número que se fijó en septiembre. Pregunta cuándo se decide esa bolsa y ten esta conversación dos meses antes de esa fecha.
La parte que no se prepara leyendo
Todo lo anterior se puede tener escrito en una tarjeta. Y aun así, la mayoría de la gente que llega preparada dice el número con la voz un poco más alta de lo normal y rellena el silencio antes de que responda la otra persona.
Ese silencio de cinco segundos después de decir la cifra es la conversación entera. No se resuelve sabiendo que hay que aguantarlo. Se resuelve habiéndolo aguantado unas cuantas veces, y la sensación de no merecerlo que aparece justo ahí se trata en síndrome del impostor.
Preguntas que suele hacer la gente
¿Cuál es el mejor momento para pedir un aumento de sueldo?+
Uno o dos meses antes de que se cierre el presupuesto del área, no en la reunión de evaluación. Cuando llega la evaluación, las cifras ya están asignadas y tu jefe no tiene margen aunque quiera dártelo. Preguntar cuándo se decide la compensación en tu empresa es la información más útil de toda esta conversación.
¿Qué cifra tengo que pedir?+
Una concreta, dicha por ti, y basada en un rango de mercado real para tu puesto y tu ciudad. Quien no dice número está pidiendo que lo diga la otra parte, y esa cifra nunca sale a favor. Pedir un rango tiene el mismo problema: la respuesta va a ser el extremo bajo, así que conviene decir el número exacto que quieres.
¿Cómo justifico que merezco un aumento?+
Con lo que haces ahora y no hacías cuando se fijó tu sueldo, no con antigüedad ni con esfuerzo. La antigüedad no es un argumento porque le pasa a todo el mundo por igual. Lo que sí lo es: responsabilidades nuevas que asumiste, un resultado medible que puedas atribuir con claridad y un rango de mercado que ya no coincide con tu situación.
¿Qué hago si me dicen que no hay presupuesto?+
No discutir el presupuesto, porque probablemente es verdad, y convertir el no en un calendario. Pregunta cuándo se decide, qué tendría que ser cierto para que la respuesta sea sí, y deja una fecha de revisión acordada por escrito. Un no con fecha vale mucho más que un sí vago, y además te da información para decidir tus siguientes pasos.
¿Puedo usar una oferta de otra empresa como argumento?+
Puedes, con dos condiciones: que la oferta sea real y que estés dispuesto a aceptarla. Es la palanca más fuerte y también la que más cambia la relación, porque a partir de ese día ambas partes saben que estuviste mirando. Como táctica de presión sin intención de irte, sale mal con bastante frecuencia.
Practícala antes de tenerla
Practica esta conversación con Taylor esta noche.
Te lo ganaste, tienes los números. Ahora dilo en voz alta. En Valor se lo dices en voz alta a Taylor, director de ingeniería, que se resiste igual que lo haría de verdad. Diez minutos y una puntuación que te dice qué llegó realmente.
El aumento
Taylor, Director de ingeniería · 3 niveles
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